miércoles, 21 de noviembre de 2018

Administración japonesa (Teoría Z)

 La teoría Z o también denominada teoría de la Administración Japonesa tiene sus inicios en la década de los setenta, cuando Japón empezó su ascenso por convertirse en potencia industrial.
 Es una teoría administrativa desarrollada por: William Ouchi y Richard Pascale (colaborador). Ouchi, realiza un estudio comparativo en donde analiza las diferencias entre la cultura empresarial japonesa y la norteamericana. Estableció que la cultura empresarial japonesa funciona en organizaciones diferentes al Japón y comprobó que empresas norteamericanas (Hewlett Packard, IBM, entre otras) que aplican la cultura empresarial japonesa pueden llegar a ser empresas líderes en Estados Unidos.
La cultura empresarial japonesa analizada por Ouchi, “promueve una mayor relación entre la empresa y el trabajador, ya que éste es considerado como parte fundamental de la compañía, y por otra parte, la empresa es una parte muy importante en la vida  del trabajador, ya que a ella dedica gran parte de su tiempo, y de ella obtiene su sustento.

 La teoría Z va más encaminada hacia el trabajo conjunto y a la consideración de todos los empleados como importantes, buscando una alineación real entre los intereses de los trabajadores y los de la empresa“

. Se centra principalmente en crear y desarrollar una nueva política o cultura empresarial, brindándole una mayor importancia al recurso humano, en la cual el empleado encuentre un ambiente laboral integral que les permita auto-superarse para su propio bien y el de la empresa. Esta teoría se basa en la concepción de que el empleado debe ser considerado un elemento fundamental dentro de la organización y su aporte laboral un recurso importante y fundamental para la misma, esto conlleva a que se presenten ciertas condiciones especiales como la confianza, el trabajo en equipo, el empleo de por vida, las relaciones personales estrechas y la toma de decisiones colectiva, por lo tanto, si este empleo es desarrollado de forma armónica dentro de una organización, el empleado se integra a ella y crea un sentido de pertenencia que lo lleva a dar todo lo que es posible por alcanzar los objetivos empresariales, y alcanzar los niveles de productividad necesaria.

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